
Después del éxito de The Martian, Andy Weir ha ido afinando su receta: poner a alguien muy inteligente en una situación límite, donde solo la física, la química y la lógica pueden salvarlo.
En Project Hail Mary se sube un peldaño más. Aquí no estamos en Marte, sino en un sistema solar que desconocemos, a bordo de una nave llamada Hail Mary, donde el protagonista, Ryland Grace, despierta sin recordar ni su propio nombre.
En Bits en Butaca nos gusta cuando la tecnología no es una especie de “magia”. En este libro, cada gramo de combustible y cada hercio cuentan. Lo más interesante es cómo se aborda la biología y la ingeniería: desde la protección contra la radiación interestelar hasta la creación de un lenguaje basado en sonidos musicales para comunicarse con una inteligencia extraterrestre.
Esto nos recuerda que, en el espacio, lo que verdaderamente importa no es un arma futurista, sino una regla de cálculo y una buena base de datos. La adaptación al cine ya está en marcha, con Ryan Gosling en el papel principal, y la tarea no es sencilla. El diseño de la nave tiene que ser funcional, sin luces ni detalles innecesarios, enfocándose en que sea realmente viable.
Pero lo que podría marcar la diferencia es el diseño de sonido: si logran convertir las comunicaciones melódicas del libro en una experiencia envolvente con Dolby Atmos, estaremos frente a algo sensorialmente espectacular. Project Hail Mary demuestra que el público está deseando una ciencia ficción que tenga sentido. Es un relato que premia la inteligencia del lector o espectador y encaja muy bien con nuestra idea de que el cine funciona mejor cuando entiende la tecnología que muestra.
Puntuación técnica: 9/10
Nivel de realismo: Muy alto (Hard Sci-Fi)
