Crimson Desert el mundo medieval fabricado con tecnología del futuro

Imagen promocional del videojuego Cromson Desert

El mundo abierto del RPG de la compañía Pearl Abyss fue estrenado en las principales plataformas de videojuegos el pasado 19 de marzo. Desde Bits en Butaca lo hemos estado probando y podemos decir que es una auténtica maravilla. Desde el apartado artístico hasta su optimización.

Estamos ante uno de esos grandes lanzamientos que nos ha sorprendido en varios aspectos. Yo personalmente no tenía grandes expectativas sobre la calidad técnica ya que el juego corre con su propio engine. Una versión de Black Desert mejorada, la cual en rendimiento no es que vaya muy fina. El motor es llamado BlackSpace, y la compañía coreana lo ha creado desde cero alargando el desarrollo más de 7 años. Con una inversión de más de 200 millones de dólares, el resultado final ha sido una obra de ingeniería casi futurística.

Rendimiento: El «Olimpo» de los 100 FPS

Hemos probado el juego en mi configuración personal (NVIDIA RTX 5070 Ti y AMD Ryzen 7 7800X3D) y los datos hablan por sí solos.

Modo 2K Nativo: El juego vuela a 106 FPS constantes con todo en Ultra y el Ray Tracing activado. Modo 4K Nativo: En el mundo abierto, la tasa se mantiene firme en los 74 FPS.

Lo más impactante es que estas cifras son nativas. No hay DLSS, no hay Frame Generation, ni trucos de reescalado. Es potencia bruta gestionada por un código brillante. Un detalle que separa a este motor del resto es su gestión de recursos. A pesar de la carga visual, el consumo de VRAM en 4K se mantiene en unos sorprendentes 6.38 GB. Esto permite que el hardware trabaje fresco durante mis sesiones, los ventiladores de la torre ni se han inmutado, manteniendo un silencio total que eleva la inmersión a otro nivel.

Aunque no es necesario tener una gráfica de última generación, ya que en los requisitos mínimos piden una RX 5500 XT y un procesador Ryzen 5 2600X, una configuración bastante modesta y accesible para cualquier bolsillo.

Crimson Desert captura de pantalla

Jugabilidad: Dureza y Absorción a partes iguales

Si bien es cierto que la trama puede sentirse algo blanda o convencional en sus primeros compases, el juego te atrapa por su exigencia. Es una experiencia lenta, densa y cargada de información constante que requiere toda tu atención. La fluidez es tan perfecta que la tecnología se vuelve invisible; no hay tirones (stuttering) que te saquen de la tensión del combate o de la exploración de sus imponentes paisajes.

La exploración y la gestión de recursos es el punto que más me ha gustado personalmente. Sin espacios vacíos en casi niguna parte del mapa, todo fluye de manera dinámica y la inteligencia artificial hace muy bien su trabajo con las rutas de los NPCs y los eventos dinámicos.

Veredicto: Más que un juego, una plataforma

Mi apuesta es clara: Pearl Abyss no ha gastado esa fortuna solo para un título. El BlackSpace Engine está destinado a ser comercializado. Es un rival directo para los motores dominantes, ofreciendo una eficiencia que hoy parece ciencia ficción.

Crimson Desert no es perfecto en su narrativa, pero técnicamente es el espejo donde todos los estudios deberían mirarse a partir de ahora.

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